Hoy hemos participado en una emotiva ofrenda floral celebrada en los jardines de Alderdi Eder de Donostia.
Las inclemencias meteorológicas han sido protagonistas inesperadas del evento.
Nuestra actuación ha estado muy condicionada por la lluvia, aunque finalmente se ha podido realizar.
La Asociación de Víctimas del Terrorismo, AVT, suele realizar este evento todos los años en el monolito que se encuentra en los jardines de Alderdi Eder.
La escultura, que data del año 2004, se denomina «Oroimena – Memoria» y honra la memoria de las víctimas del terrorismo.
Desde finales del verano teníamos confirmada nuestra participación en esta ofrenda floral.
La agrupación que se iba a encargar de poner música en el evento iba a ser nuestro trío de cuerda, formado por dos violines y un violonchelo.
Después de una semana con temperaturas primaverales, estuvimos hasta el último momento pendientes de la previsión meteorológica.
Y, efectivamente, el miércoles por la mañana decidimos que el trío no podría tocar en Alderdi Eder.
Pero no queríamos dejar sin música esta ofrenda floral.
Por ello, propuse una alternativa.
Violín eléctrico para la ofrenda floral
El violín eléctrico, pese a tener componentes electrónicos, no es tan delicado como un instrumento tradicional, ni tiene el mismo valor.
Al estar bajo una reducida carpa, podía tocar protegido de la lluvia.
He contado con la colaboración de mis amigos de Bengoa, con los que ya he trabajado en otras ocasiones.
Con un pequeño ajuste en la mesa de mezclas hemos conseguido un sonido muy bueno para el violín.
Afortunadamente, justo en el momento de la ofrenda floral ha dejado de llover y el evento se ha celebrado con total normalidad.
En primer lugar, he interpretado el Aria de la Suite en Re de Bach.
En el momento de la ofrenda floral he tocado El cant dels ocells, una melodía muy apropiada para este tipo de eventos.
Ha sido un acto muy emotivo y nos queda la satisfacción de haber podido ofrecer una alternativa digna en el último momento.