El concierto en el que hemos participado este pasado sábado ha sido especial por varios motivos.
En primer lugar, por volver a tocar con Goratzar Abesbatza, una agrupación coral con la que tengo una relación muy especial.
Así mismo, seguir colaborando con la Fundación Lartundo así como con el Ateneo Guipuzcoano es una satisfacción. Dos entidades que apuestan fuerte por la cultura de nuestra tierra. Desde aquí mi más sincero reconocimiento.
Y, para terminar, hemos tenido la alegría de conocer y trabajar con la joven soprano Julia Blasco. Seguro que no es la última vez...