Que nos hayan vuelto a llamar para tocar en la Catedral de Burgos es una alegría, no solo por el hecho de tocar, sino por tener la posibilidad de volver a visitar este monumento.
Cada rincón de este templo es una obra de arte, una auténtica joya del gótico y parada obligada del Camino de Santiago.
Aunque no ha sido nuestra única boda del día.
Hemos comenzado la jornada en la Iglesia de San Vicente de Donostia.