Nuestro dúo de cuerda, formado por violín y violonchelo, ha sido el encargado de poner la música en una ceremonia religiosa celebrada en Donostia.
Parecía que todos los elementos estaban en nuestra contra.
Un tiempo más que desapacible, la fachada de la iglesia en obras y varios escombros junto a la puerta...
Pero en el interior del templo todo ha cambiado.