Acudir al Santuario de Arantzazu, en Oñati, es, al margen de sus connotaciones religiosas, una posibilidad única de realizar una visita a una de las mayores expresiones de la cultura vasca.
Las esculturas de Jorge Oteiza, presentes en todo el complejo, las puertas de hierro de Eduardo Chillida o las pinturas de Nestor Basterretxea y Lucio Muñoz son una muestra de ello.
Así mismo, es destacable su valor arquitectónico, admirado en todo el mundo.
Precisamente, la arquitectura es una de las razones por la que hemos venido hoy aquí.