Sábado por la mañana en la Plaza de Cataluña de Donostia...
Los cerezos japoneses han florecido anunciando la primavera, mientras en la calle San Francisco el mercado de productos de la tierra va cogiendo vida.
Nosotros nos dirigimos a la Iglesia San Ignacio de Loyola, hoy tenemos la primera boda del año.
Ya teníamos ganas de comenzar esta nueva temporada...
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Una ceremonia breve, en la que la música ha tenido especial protagonismo.
El repertorio
Un repertorio clásico durante la liturgia, pero con obras modernas tanto a la entrada como durante la salida.
La inclusión de música vasca era importante para los novios, que eligieron Maitia, nu zira? en la comunión y el tema Ilargia de Ken Zazpi (que hoy tocábamos por primera vez) para el momento de las firmas.
All of me, de John Legend, ha sido la segunda novedad para nosotros. Estamos encantados de seguir ampliando nuestro repertorio.
Programa
- Entrada de los novios: A thousands years (Christina Perri)
- Lecturas: Alleluya, de Exsultate Jubilate (Mozart)
- Ofertorio: Ave Maria (Schubert)
- Comunión: Maitia, nun zira? (Uruñuela)
- Final de la ceremonia: Canticorum Iubilo (Haendel)
- Firmas: Ilargia (Ken zazpi)
- Salida: All of me (John Legend)
¿Qué agrupación ha tocado en la boda?
En esta ocasión, la agrupación elegida para poner la música durante la ceremonia ha sido el trío formado por un violín, órgano y soprano.
La brillantez del violín junto al lirismo de la voz, con el sonido envolvente del órgano, una combinación que puede abarcar un amplio repertorio para bodas.
El órgano el San Ignacio, instalado en el coro situado a los pies de la iglesia, es un E. F. Walcker y Cia. (1914) de 28 juegos, con dos teclados manuales y pedal.
Es importante por conservarse en su estado original y, por lo tanto, representativo de los instrumentos de la casa alemana Walcker.
Gerardo, su organista titular, ha sido el encargado de tocarlo.
También han participado en la boda Ana, soprano, y Pedro Miguel al violín.
La iglesia de San Ignacio de Loyola de Donostia
Fue edificado en pleno corazón del barrio de Gros, en un terreno que cedió gratuitamente Dª Águeda Gros.
El proyecto fue trazado por José Goikoa, mismo arquitecto que diseñó el edificio de la Diputación, en el estilo neogótico.
Iniciándose su construcción en 1888, su capilla se inauguró en 1897. Aunque la torre no se inauguró hasta 1928, gracias a un legado del Duque de Mandas.
En el interior se puede encontrar una colección de pinturas donde aparecen escenas de la vida de San Ignacio.
Asimismo, se puede contemplar el sepulcro neorrenacentista del Duque de Mandas.
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