Una boda más, en este caso una ceremonia religiosa, en este mes de octubre primaveral, casi veraniego.
La celebración de una boda en el Hotel Gudamendi suele ser espectacular por su ubicación y sus privilegiadas vistas hacia la ciudad.
Pero hoy ha tenido que llover, casualidad. Aunque este hecho no nos ha impedido contemplar la bahía donostiarra y todo San Sebastián desde los jardines del hotel.